Fervor desde hace 373 años en Chichigalpa

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Una tradición de fe y religiosidad se remonta desde hace 373 años en el municipio de Chichigalpa, al occidente del país, con las fiestas por la Virgen de la Candelaria.

Las celebraciones inician el 21 de enero con la tradicional entrada de Nuestra Señora de Candelaria en carreta, después de su visita a las comunidades y barrios del municipio.

El 01 de febrero de cada año la plaza se engalana con la tradicional serenata a la Virgen de Candelaria donde entre coros, cantos, sones y fuegos artificiales se rinde homenaje a la virgen.

Lo que más cautiva a su ferviente pueblo es la presentación del vestido que la virgen usará durante su procesión, para la población y sus visitantes es un secreto, ya que el vestido año con año tiene un nuevo diseño y colores; este es bendecido por el sacerdote durante la serenata y luego las matronas se dirigen a la capilla con la imagen de la virgen para realizar la nueva vestimenta que lucirá.

Tras el cambio de vestimenta, la virgen es colocada en el presbiterio en medio de un concierto de marimbas, para culminar con “Las Mañanitas” al son de mariachis con cantos a la virgen.

Las actividades de Nuestra Señora de Candelaria culminan el 02 de febrero con la solemne procesión de la virgen por las principales calles de la ciudad.