León: génesis de La Gritería nicaragüense

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La Gritería nació en la ciudad de León, de manos de los frailes franciscanos.

El 7 de diciembre de 1857 monseñor Giordano Carranza, desde el atrio de la Iglesia de San Felipe (en León), animó al pueblo a visitar casa por casa y a alzar sus propios altares a la vez de rezar, cantar y gritar a la virgen.

Tras la solicitud los frailes repartieron novenas y estatuitas de la virgen y dieron orientaciones para realizar un altar con flores de sardinillo y jalacate, las familias invitaban a los vecinos para rezar en conjunto.

Ahora, el pueblo se reúne en el parque central de León a esperar que desde la catedral el obispo grite: ¿Quién causa tanta alegría? Y con la algarabía de la situación responden: La Concepción de María. Esto marca el inicio de La Gritería. Se acompaña de pólvora y toros encuetados, gigantonas, enanos cabezones, pepes contentos, entre otros.

Se acostumbra durante el 07 y 08 de diciembre marcar las 06:00 de la mañana, 12:00 del día, 06:00 de la tarde y la media noche con explosiones de pólvora, las cuales indican rezos específicos y el inicio y final de La Gritería.

Los cuatro cantos de La Gritería fueron compuestos y musicalizados por el renombrado compositor Alejandro Vega Matus de Masaya, muy importantes durante la celebración actualmente: Tu gloria, tu gloria; Salve Azucena Divina; Por eso el cristianismo y Toda hermosa eres María.

Es costumbre obsequiar frutas producidas en nuestra tierra como caña de azúcar, naranjas, limones dulces, gofios, manjares, cajetas de leche, ayote en miel y chicha de maíz; los fieles de ahora han adicionado artesanías, productos de plástico y granos básicos.

De León la fiesta saltó a Masaya, Managua y a Granada y de allí se extendió por todo el país.